Heroquest
Hace poco ha caído en mis manos Heroquest un juego ambientado en el famoso mundo de Glorantha con unos de los mejores sistemas que he visto nunca. Mi impresión es que este sistema se lo debemos a Robin D. Laws, autor de Over the Edge, y cuyo sistema de creación de personajes guarda cierta relación con Heroquest.
Independientemente de la ambientación, Heroquest tiene, para mi, dos características “originales”: la definición y creación de personajes y la resolución de conflictos.
En Heroquest un personaje viene definido por una serie de “habilidades” sin entrar en la clásica separación entre características, con lo que naces, y habilidad, lo que desarrollas. Así puedes decir que tu personaje es “Fuerte”, “Listo” o “Perceptivo” o que es “Esgrimista” o “Maneja la espada a dos manos”. Además, no existen habilidades definidas, puedes crear las que consideres oportunas. Otro conceptos importante es el de “palabras clave”: agrupaciones de habilidades que suelen venir determinadas por la profesión, el origen, el grupo cultural… Por ejemplo: ser un soldado esroliano.
Cuando creas un personaje para Heroquest puedes definirlo gracias a una descripción narrativa del mismo de la cual se extraen las palabras clave que conforman el personaje, puedes elegir las distintas palabras clave, habilidades, etc. o, y aquí viene lo mejor, construirlo poco a poco conforme va progresando la narración eligiendo aquellas palabras clave o habilidades conforme te parecen interesantes o necesarias. Esta forma de crear un personaje ya aparecía en OtE y creo que es genial.
El otro gran punto fuerte de Heroquest es la resolución de conflictos. Sólo existe un conjunto de reglas para resolver conflictos, sean estos enfrentamientos armados, luchas de magos o un debate ante el parlamento. Os voy a dejar que os cale bien… ¡¡no hay reglas de combate!! Sólo por esto ya merece la pena probarlo. Es obvio que el narrador debe aprovecharse de esta característica del sistema de juego pero, por lo menos, las reglas no priman un enfrentamiento sobre otro.
Cuando pruebe “Regne de València” quiero hacerlo con estas reglas, ya os contaré que tan sobrevive al “contacto con la realidad” aunque no me negaréis que no merece la pena probarlo, ¿verdad?
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